DEKALB + Adengo: un gran resultado, también en el norte de Córdoba

Lo sacó la familia Grudine en la zona de Pozo del Tigre: el DK 73-20 VT3PRO, sembrado en forma tardía, rindió 135 qq/ha de promedio, con picos de 160 qq/ha. Son productores de larga historia con la marca y ahora van por la agricultura digital.

Al pie de las sierras, al norte de Córdoba, la familia Grudine hace gala de fidelidad hacia los maíces DEKALB, desde el ya histórico DK 752 RR  hasta los híbridos más modernos, que combinan el mejor germoplasma y las nuevas tecnologías de punta.

“Utilizamos los materiales DEKALB, entre otras razones, por rendimiento, alta tolerancia a la escasez hídrica y por calidad de grano:  colorados, duros, que son los que requieren en esta zona los criaderos de cerdos”, introduce Luis Grudine, que es propietario (junto con su padre) del establecimiento ubicado en el paraje Pozo del Tigre, departamento de Colón.

Entre lotes alquilados y propios, trabajan una superficie que abarca unas 500 hectáreas, con rotaciones que comprenden trigo, soja, maíz y garbanzo. “En la última campaña hemos trabajado con DK 72-10 VT3PRO, en algunos casos (en siembras tempranas) y con DK 73-20 VT3PRO en la mayoría de los lotes”, precisa. 

Durante los últimos dos años tuvieron un régimen de lluvias entre normal y mayor a lo normal (luego de la gran sequía de 2017/18), lo que les ha permitido alcanzar “rendimientos superlativos” (como los llama).

Pero la gran revelación que tuvieron en la cosecha de la última campaña fue el DK 73-20 VT3P, en combinación con el herbicida Adengo, que conformaron una dupla “con resultado impresionante, que dio un rendimiento promedio de 135 qq/ha y picos de 150-160 qq/ha en uno de los lotes”, aseguró.

Control de malezas

Grudine detalla la secuencia de manejo que tuvieron allí. “Teníamos como antecesor un garbanzo que nació mal, por problemas con la semilla. Durante la siembra de ese cultivo habíamos aplicado prometrina y sulfentrazone. Y el año anterior habíamos tenido, principalmente, problemas con enredadera (Polygonum convolvulus L.)”.

En la campaña siguiente, la que ahora se relata, el manejo incluyó un tratamiento en los primeros días de octubre, cuando se iniciaron las lluvias, para controlar parietaria. Pero se llegó a la siembra con algunos rebrotes de cerraja (Sonchus oleraceus L.) y gramíneas.

En ese contexto, el productor destaca que utilizaron Adengo (herbicida preemergente de Bayer para maíz) y que les dio muy buen resultado.

“Para no apelar a ningún graminicida, se hizo una aplicación en preemergencia con Adengo, junto con atrazina y un emulsionante. Y la verdad es que ese fue el planteo que nos permitió llegar hasta el momento de la cosecha con los lotes limpios, y después no tuvimos que volver a ingresar a ellos para controlar malezas”, explicó.

“Con Adengo también hemos tenido resultados muy buenos, especialmente en el control de rama negra (conyza), con un alto efecto en el quemado de la maleza, en combinación con un defoliante”, detalló Grudine.

 

 

En cuanto a la nutrición del cultivo, incluyó la aplicación en la siembra de 100 kilos de un complejo nitrogenado más fósforo y potasio. La densidad de semilla fue de 65.000 por hectárea. Eso, la genética y el manejo herbicida, generaron un gran impacto.

Grudine cuenta que les dio muy buen resultado sembrar avanzado el mes de noviembre, tarea que terminaron en los primeros días de diciembre. “De este modo, gracias al clima y a la genética DEKALB, no enfrentamos los problemas que tuvieron otros productores con el secado del grano para poder trillar. En los últimos días de mayo y primeros de junio ya habíamos cosechado todo”, indicó.

 

Elección de los híbridos

Los Grudine vienen utilizando el DK 72-10 VT3PRO desde su lanzamiento. “Lo tenemos en cuenta por la alta productividad que nos brinda en una zona un poco más marginal, como ésta, y lo elegimos por la calidad del grano, ya que mandamos  poco al puerto y entregamos la mayoría a criaderos de cerdos de la zona, que buscan la calidad, el color, la dureza y la sanidad de estos maíces”, señala Luis.

Estos atributos son aún mayores en el caso del DK 73-20 VT3PRO -indica el productor-, porque considera que “tiene un gran rendimiento en esta zona, además de alta calidad y color en el grano”.

Se trata de un material de ciclo completo, de excelente performance y muy alta competitividad en el norte de Córdoba a lo largo de los últimos años. Se destaca principalmente por su estabilidad en ambientes restrictivos o planteos de producción defensivos.

Grudine sintetiza así la performance de los híbridos: “Lo normal en estos últimos años fueron rendimientos muy buenos, de unos 90 qq/ha. Pero en este último ciclo, con la excelente elección de la genética y el manejo de herbicidas, más un régimen de lluvias excelente y una buena fecha de siembra, tuvimos resultados excepcionales”.

Adoptar tecnología

Con miras al futuro, los Grudine quieren seguir creciendo. Están actualizando la maquinaria, ya que el objetivo es siempre ir mejorando la tecnología. “Nos gusta ir probando nuevos híbridos, así que para ésta campaña vamos a usar DK 72-27 o DK 72-20, para ver cómo se adaptan”, asegura Luis.

“En Expoagro, en marzo, estuvimos en el stand de Bayer y en el de FieldView, viendo la plataforma completa que tienen. Hicimos todo el recorrido y tomamos nota de las las soluciones integrales que propone Bayer”, recordó Grudine.

Desde su base en Pozo del Tigre, la familia trabaja con una firma de la localidad de Sinsacate (Mirú Agropecuaria) y con Semillería San Carlos, en Córdoba, de quienes recibieron “un asesoramiento comercial muy preciso”, recordó el productor.

Dice que todavía tienen mucho para crecer. Por ejemplo, este año comenzaron a hacer mapas de rendimiento. Apuntan a tener en el futuro “recetas” para una siembra variable, comenta Luis, que forma parte de una nueva generación de productores muy profesionalizados y con ganas de innovar.

 
“Aquí tenemos lotes muy dispares; en apenas 100 metros encontramos arena, greda, tosca, arcilla. Todos estos nuevos avances, junto con la agricultura digital, nos van a permitir aumentar y estabilizar los rendimientos”, dice. En su radar ya asoman las prescripciones para siembra y la fertilización variable para los maíces DEKALB, a través de FieldView.

 

Si bien ya conoce cada rincón del campo, reconoce que todavía puede mejorar mucho en el proceso a través del cual define densidades y manejo. En concreto, considera que llegó el momento de sumar mayor precisión. Así, agregará la agricultura digital a la genética y los herbicidas que tanto resultado le han dado, para seguir creciendo en eficiencia y sustentabilidad. ©

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