DK Protect, el escudo de DEKALB para cuidar los rindes en el maíz

Es el sello que representa la mejor protección que tienen los híbridos de la marca contra las principales enfermedades que afectan al cultivo: mal de Río Cuarto, tizón y roya. En esta nota, lo explica a fondo el experto de Bayer Martín Uribelarrea.

¿Qué es DK Protect?

– DK Protect es un sello de trazabilidad basado en un proceso de mejora continua, que incluye alrededor de 8 años de evaluaciones genotípicas y fenotípicas intensivas bajo distintas condiciones de producción y situaciones agronómicas y de campo. Representa lo que nosotros entendemos que es la más amplia protección disponible contra las tres enfermedades principales que afectan al maíz en Argentina, sobre todo en la zona templada: mal de Río Cuarto, tizón y roya. Permite expresar al máximo la potencia genética del germoplasma de DEKALB y le da la más amplia protección contra estas tres enfermedades. A la marca DK Protect la vemos como un escudo que protege el potencial genético que tienen nuestros híbridos.

Hablando de esas tres enfermedades, ¿cuál es la importancia que tienen para el maíz en la Argentina?

– Son las que mayor impacto generan en el cultivo y, de manera combinada, pueden provocar pérdidas de miles de toneladas por año en el complejo maicero, afectando a gran cantidad de hectáreas y distintas situaciones geográficas o de manejo. En algunos casos, pueden llegar a ser responsables de mermas de 50% y hasta el 100% de la producción, sobre todo en híbridos que tengan susceptibilidad a ellas. 

Repasemos un poco más en detalle las características de la primera de las enfermedades contra las que protege el escudo de DK Protect: el mal de Río Cuarto.

- Es una problemática endémica de la Argentina y, como su nombre lo indica, afecta básicamente a la zona sur de Córdoba, San Luis, La Pampa y el oeste de la provincia de Buenos Aires. Ese área representa casi un millón de hectáreas de maíz que, en promedio por año, tienen un riesgo medio-alto de que se exprese esta enfermedad. Tiene, además, el potencial de que cada 5-10 años puede aumentar su área de dispersión, inclusive llegando a abarcar superficies cercanas a las dos millones de hectáreas y con pérdidas de cultivo que pueden ser totales en híbridos de baja performance o baja tolerancia a esta enfermedad. 

¿Qué es el mal de Río Cuarto?

- Esta enfermedad es una virosis esparcida por un vector, una chicharrita que se llama Delphacodes kuscheli, que infecta a las plantas en los estadios vegetativos iniciales; es decir, cuando la planta tiene dos, tres o hasta cuatro hojas expandidas. 

Tiene como característica que afecta el largo de los entrenudos, generando entrenudos más cortos y presencia de enaciones en el envés de las hojas, que son una especie de verruguitas que indican la presencia de esta enfermedad. También causa deformaciones en hojas y panojas, que tienen efectos directos sobre la productividad.

Una de las particularidades que tiene esta enfermedad es que los tratamientos químicos no suelen ser de mucha efectividad, sino que lo único que tiene efectividad comprobada para el control es la genética. Es decir que la selección de híbridos que representen un alto grado de tolerancia a la enfermedad es la única manera de combatir o tener buenos resultados productivos en las zonas endémicas. Por años de trabajo al respecto, la genética de DEKALB se caracteriza por una excelente performance ante esta virosis.

Hablemos ahora, entonces, de tizón y roya, las otras dos enfermedades contra las cuales también protege el escudo de DK Protect.

- Tizón y roya son dos enfermedades fúngicas; es decir, que el agente causal es un hongo. El tizón es la principal enfermedad que causa preocupación en los maíces de siembra tardía, que hoy representan por lo menos la mitad del área sembrada del cultivo. 

Dentro de ese conjunto, hay más de un millón de hectáreas distribuidas en la zona de más alta influencia de esta enfermedad: el centro de Córdoba y sur de Santa Fe. También puede llegar a causar mermas de rendimientos muy significativas.

En promedio, se estima que por cada punto de incidencia de la enfermedad, podemos llegar a tener una merma desde 0,5% a 1% en el rendimiento. El desarrollo del cultivo de siembras tardías transcurre en condiciones de mayores temperaturas medias, con períodos prolongados de mojado foliar: más de 10 horas con la superficie de la hoja húmeda. Esas son cuestiones que favorecen el desarrollo de la enfermedad.

Respecto al manejo, si bien se puede recurrir al control químico con fungicidas y el portfolio de Bayer cuenta con una gran gama de opciones, el punto fundamental dentro de las estrategias es conocer y tomar las mejores decisiones de selección de genotipos que nos den un cierto alivio en las tareas de monitoreo de enfermedades, para estar más tranquilos. 

Faltaría analizar, entonces, a la roya.

- De las tres enfermedades, la roya es la más común. A diferencia de las otras dos, no tiene una distribución geográfica muy estructurada. Se encuentra en toda el área maicera, quizás con una mayor concentración en la zona núcleo clásica, como Venado Tuerto, Colón o Pergamino.

Las mermas de rendimiento son un poco menores, pero se pueden agravar en aquellos híbridos susceptibles y, como en el caso del tizón, se puede recurrir a controles químicos, aunque siempre ayuda tener opciones genéticas para poder hacer un manejo más adecuado de la enfermedad. 

¿Qué trabajo de desarrollo hacen en Bayer para garantizar este alto nivel de tolerancia para estas tres enfermedades en los híbridos de DEKALB?

- La mejora de la performance de la genética de DEKALB ante las enfermedades es un componente fundamental dentro del proceso de decisiones que tomamos constantemente en nuestro proceso de selección de germoplasma. En este período, que dura entre ocho y nueve años y que comienza en épocas muy tempranas con el desarrollo de poblaciones de maíz para generar nuevas líneas e individuos, partimos con un pool de más de seis mil híbridos para que, al final, queden uno o dos materiales que llegan a los canales comerciales. Ya desde esas etapas tempranas nosotros empezamos a analizar la composición genética de nuestro germoplasma. 

Tenemos identificados genes asociados a una mayor tolerancia a estas enfermedades y ya desde estas etapas muy tempranas empezamos a monitorear la presencia de esos genes. Cuando el proceso llega a los estadios de evaluación a campo, se distingue el manejo de las enfermedades fúngicas de las virosis.

La genética se evalúa a campo por lo menos cinco años, ya sea en ensayos propios como en lotes de producción, en los que hacemos trabajos para inocular la enfermedad y darle todas las condiciones para que se manifieste, como riego por aspersión o los manejos agronómicos predisponentes. De esta manera, todas las líneas o híbridos que no cumplan con los estándares mínimos de tolerancia a las enfermedades, son descartados. Todo esto se hace en la Estación Experimental que tenemos en Fontezuela, en la localidad de Pergamino. 

¿Sobre el mal de Río Cuarto investigan también allí?

- En este tema el trabajo es aún más complejo, porque es una virosis que se transmite por un vector. Para eso, hace ya más de 40 años que tenemos actividad en la Estación Experimental de Río Cuarto, donde está la zona endémica de esta enfermedad. Ahí no podemos inocular la enfermedad, pero hacemos todas las prácticas agronómicas que sabemos que la favorecen. Es decir, tenemos cultivos de cobertura de avena, para generar un puente verde para que la chicharrita se alimente de la avena, que es su huésped primario. Cuando se empieza a secar la avena, ahí justo empieza a crecer el maíz y salta de la avena el maíz, que en realidad no es su huésped favorito, ya que prefiere los cereales de invierno.

Generamos todas las condiciones que permitan disparar niveles de presión que difícilmente se puedan ver a campo en condiciones normales. Eso nos da una presión de selección para poder evaluar y descartar del proceso todas aquellas plantas de maíz que no cumplen con los estándares que tenemos establecidos. Además, tenemos nuestra red de localidades de evaluación de ensayos a campo distribuida en toda el área maicera, en la que constantemente hacemos monitoreos, seguimiento y evaluación de las enfermedades.

Así, cada año contamos con millones de datos, ya sean genéticos como de laboratorio, que nos permiten observar la performance de los híbridos y líneas en condiciones de inoculación media, alta, en inclusive muy alta presencia de las enfermedades. Finalmente, en los últimos dos años del proceso, con más de 200 localidades de evaluación a campo, terminamos con una excelente caracterización del perfil sanitario de los híbridos. Aquellos que cumplen con nuestros requisitos, pueden avanzar y formar parte de la paleta de DEKALB.

 

Para terminar, Martín, contanos cuáles son los híbridos de DEKALB que tendrán disponible esta tecnología DK Protect en la próxima campaña de maíz.

- Este es un proceso continuo y estamos constantemente trabajando para desarrollar nuevos híbridos que cumplan el requisito para llevar el sello de DK Protect. Pero en la próxima campaña ya contaremos con el DK  73-03, DK 73-30 y DK 72-70, que en todas sus versiones VT3P, VTP PRO4 u otra que salga al mercado, van a contar con este sello. La idea es que todos los híbridos nuevos que lancemos puedan tener este verdadero escudo de protección. ©

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