En 9 de julio se animan a hacer maíz tardío como si fuese de primera

Entrevista a Mauro Castellucci

La firma Popiquen revela los detalles de su planteo en el que el cereal aporta estabilidad en años desafiantes.

maizdk

“Todos los híbridos con tecnología Pro 4 pasaron a siembras tardías y los que son Vt Triple Pro se sembraron en fechas tempranas. La ventaja de la tecnología Vt Pro 4 es que protege al cultivo de la isoca de la espiga. Además se trata de híbridos muy sanos y con poca incidencia de enfermedades como roya y tizón, lo cual les brinda mucha estabilidad y una capacidad de rinde excelente”

Uno de los grandes avances que hubo en los últimos años en materia de manejo agronómico en la Argentina fue la incorporación del maíz tardío en los planteos y la adaptación de la tecnología y las estrategias a ese cultivo. Así, el cereal ganó flexibilidad y se transformó en una carta poderosa para diferentes situaciones.

Este año, por ejemplo, algunas zonas del partido de 9 de julio, en la provincia de Buenos Aires recibieron lluvias que la favorecieron y que se sumaron a unas napas que ya venían bien cargadas. Allí, específicamente en la localidad de Cambaceres, la firma Popiquen SA decidió apuntar a los más altos rendimientos haciendo siembras tempranas con un híbrido Dekalb 7270 Vt Triple Pro. Pero en otros campos que Popiquen trabaja en conjunto con la firma El Campaso en el norte de 9 de julio, que sí venían con un déficit hídrico severo, muchos lotes pasaron a fechas tardías para intentar evitar que el momento más caliente del verano coincidiera con el periodo crítico del cultivo.

“Veníamos haciendo un 30 por ciento del maíz de forma tardía. Este año, en los campos del norte de 9 de julio pasamos varios lotes a fechas tardías, con lo que hoy el tardío representa el 70 por ciento y el temprano el 30 por ciento. En nuestra experiencia, con los maíces tempranos logramos mayores rindes pero menor estabilidad, y con los tardíos tenemos mayor estabilidad y quizás algo menos de rinde”, explica el Ingeniero Agrónomo Mauro Castellucci, gerente de producción de Popiquen.

En cuanto al manejo, Castellucci explicó que en los lotes de maíz tardío usan una menor densidad de semillas y que este año, que por las restricciones hídricas invita a hacer planteos muy defensivos, la densidad será el gran factor de cambio. “En los lotes con siembra temprana trabajamos con entre 80.000 y 83.000 semillas por hectárea, mientras que en los ambientes con maíz tardío bajamos a entre 65.000 y 70.000 de acuerdo al tipo de lote y campo que sea”, detalla.

Respecto a los materiales utilizados, Castellucci reconoció que la firma tiene “un sentimiento de pertenencia” a Dekalb. Sembraron híbridos 7270, 7208, 7203 y algo de 7272. “Todos los híbridos con tecnología Pro 4 pasaron a siembras tardías y los que son Vt Triple Pro se sembraron en fechas tempranas. La ventaja de la tecnología Vt Pro 4 es que protege al cultivo de la isoca de la espiga. Además se trata de híbridos muy sanos y con poca incidencia de enfermedades como roya y tizón, lo cual les brinda mucha estabilidad y una capacidad de rinde excelente”, asegura el productor.

Al contrario de lo que se dice muchas veces respecto de la conveniencia de aplicar nutrientes en maíz tardío, en Popiquen confían en la utilidad de fertilizar esos lotes. Para hacerlo, primero realizan los análisis de suelos pertinentes y la fertilización se define de acuerdo a las necesidades de cada lote. “Por supuesto que la cantidad de nitrógeno es menor, se hace una sola aplicación y dependiendo de si hay lluvias confirmadas o no se hace al voleo con Altina o en barra”, detalla. 

Y luego, para resaltar el mensaje añade: “Tratamos de realizar los maíces tardíos como si fueran de primera, con planteos muy fuertes para buscar muy buen rinde. Los maíces tardíos llegaron para quedarse y lo que nos dan es una gran estabilidad, algo que se fortalece con los híbridos Dekalb”.

This browser is no longer supported. Please switch to a supported browser: Chrome, Edge, Firefox, Safari.